¿Que consumimos durante el tratamiento?
El Sirope de savia Madal Bal es la mezcla de dos savias naturales procedentes del arce y de la palmera tropical. La de arce contiene elevados niveles de calcio, magnesio, zinc, hierro y manganeso, y la de palmera tropical posee un alto porcentaje de potasio y sodio. Esta combinación es ideal para el organismo, ya que aporta sales minerales, vitaminas y enzimas, al tiempo que suministra hidratos de carbono fácilmente asimilables.
El sirope de savia posee los oligoelementos naturales para una buena asimilación orgánica y no contiene azúcar añadida. La fructosa y la glucosa que llegan a los músculos, el cerebro y el hígado proceden en un cien por ciento del propio sirope de savia, que tiene una consistencia y un sabor parecidos al de la miel. De esta forma, el organismo recibe los nutrientes básicos para mantener las funciones vitales y sustituye sin efectos secundarios los alimentos que comemos a diario. Este producto no es un medicamento.
Un proceso natural para eliminar toxinas y reducir la grasa acumulada durante años
Durante los tres primeros días del ayuno el cuerpo se alimenta de las reservas almacenadas en forma de glucógeno (azúcar simple), sobre todo en la sangre y en el hígado, que es fácilmente digerible. A partir de ese momento empieza a eliminar toxinas y a reducir las reservas de grasas acumuladas.
Es recomendable que el ayuno dure mínimo 7 días, ideal 10. De esta manera se pueden perder entre 5 y 10 kilos.
La purificación del organismo no sólo reduce el volumen de grasa.
Al desintoxicar los órganos, se equilibran los niveles de colesterol, triglicéridos y ácido úrico. También mejora la circulación sanguínea y la presión arterial, disminuye las alergias y se refuerzan las defensas orgánicas. Asimismo, se regula el metabolismo y se eliminan los síntomas de congestión corporal, como el estreñimiento. Y por supuesto, como reflejo del bienestar interior, se produce una mejoría en el cabello y en la piel, por lo que es ideal para personas con problemas de soriasis.
Además de lo físico, también se agudiza el estado de conciencia y se activa el hemisferio derecho, relacionado directamente con la creatividad y la percepción intuitiva.
Extraído del artículo “Qué es el ayuno”, escrito por el doctor Carmelo Bizarra, director médico del Centro de Salud Vital Zuhaizpe (Navarra, España) y autor del libro “El poder curativo del ayuno”
(http://www.zuhaizpe.com/index.html)
El ayuno ha formado parte de la vida diaria de la Humanidad, especialmente en los rituales y ha sido utilizado para la limpieza corporal, la descontaminación mental y la búsqueda de claridad espiritual.
Durante el ayuno el cuerpo no deja de alimentarse, sino que lo hace de sus propias reservas.
En las primeras horas del ayuno el cuerpo consume el azúcar (glucosa) que fluye en la sangre y la almacena en el hígado y los músculos en forma de glucógeno, llamado también el “almidón animal”. Posteriormente sus reservas grasas y finalmente las proteínas.
El ayuno es un tiempo de eliminación o “limpieza” interna. No es momento de introducir comida, sino de eliminar las sustancias de desecho y los residuos tóxicos acumulados. Es como si colgáramos el cartel de “cerrado por limpieza de inventario”. Las agresiones de la vida moderna producen una intoxicación general del cuerpo -se exprese ésta con síntomas de enfermedad o no- y por ello es necesario un tiempo de ayuno y desintoxicación.
El ayuno no es una técnica nueva. Los niños y los animales dejan de comer cuando están enfermos. Guiados por el instinto somático o la inteligencia interna su organismo canaliza las energías hacia la eliminación de sustancias tóxicas y de desecho y dejan de comer. En ese momento, lo importante no es la ingesta de sustancias nutritivas, sino la capacidad de desintoxicación y autocuración del organismo. Por ello desaparecen las ganas de comer.
El ayuno posibilita que el cuerpo ponga en marcha todos los procesos de desintoxicación, limpieza y regeneración. La curación es una cualidad de todo ser vivo, que mantiene en sí mismo una parte de la capacidad curativa y de regeneración de la Naturaleza.
Cuando una persona ayuna no gasta energía en el proceso de digestión y asimilación de nutrientes, y las células y órganos del cuerpo descansan. Esa energía ahorrada es invertida en los procesos de eliminación y autocuración. El cuerpo pone en marcha toda su gran capacidad de autorregulación y autocuración.
El ayuno no es momento de comer, sino de eliminar, renovar y regenerar. Todo ello se hace con la guía de la inteligencia somática, esa misma inteligencia que hace que el corazón lata, que los riñones filtren los desechos de la sangre y que el hígado tome las sustancias necesarias para reconstruir las funciones corporales y neutralice las sustancias tóxicas. |