A nivel de nuestra mente o psiquis, como queramos llamarla, las flores actúan yendo directamente a la raíz del desequilibrio que está provocando la enfermedad, el conflicto interno, las tensiones o bloqueos emocionales, generando a nivel almico o espiritual, la virtud opuesta al desequilibrio productor del mal, transformando la falta de armonía en un flujo constante y positivo de energía. A nivel de nuestro cuerpo, su acción también es energética, es decir, la energía floral entrega quantos específicos de energía sutil, la que efectúa un “reajuste” en el organismo. Este reajuste consiste en reequilibrar el flujo energético, armonizarlo y desbloquearlo. Nuestro cuerpo se sana así, gracias a que comenzamos a sentir y a pensar armónicamente. El éxito terapéutico de los sistemas florales (Bach, Bush, Saint Germain, California, orquídeas de Machu Pichu, del amazona, etc.) se debe en gran medida a que el ser humano es un ser integral, es cuerpo, mente y espíritu, y las esencias florales son remedios que abordan la sanación del hombre en forma integral y además de sanarlo, lo lleva a su estado óptimo, a un estado de armonía con todo su ser y de pleno equilibrio energético, lo cual promueve su salud tanto física como espiritual y psicológica. Desde este punto de vista, también podemos entender la enfermedad como la falta de armonía en nuestras vidas, es decir, que no es material en su origen. El Dr. Bach postulaba que la enfermedad es en esencia el resultado de un conflicto entre el alma y la mente y que la principal razón del fracaso de la medicina moderna es que trata los resultados pero no las causas y que sólo es un mero alivio temporal si no se suprime la causa real. Es ahí donde actúan las flores, ya que la energía obedece a la ley de causa y efecto. En otras palabras, la causa real de la salud o la enfermedad se encontraría en nuestra personalidad, está en cómo pensamos, en cómo sentimos, está dentro de nosotros mismos. Entonces, si tenemos un defecto de carácter, si pensamos negativamente, si tenemos emociones negativas que nos hacen sufrir y nos enferma, o…. etc., debemos esforzarnos para borrar ese defecto particular llenando nuestra naturaleza con la virtud opuesta, ese es el principio de la terapia floral, ya que cada esencia floral se corresponde con determinados rasgos de personalidad, actitudes y emociones. Una vez que nos damos cuenta de cuáles son esos modos enfermos y recurrentes de pensar, sentir u obrar que son causa de la no-armonía psicofísica, se buscan las esencias florales que cubren esos desequilibrios y se prepara la fórmula apropiada a cada caso en particular. “Los remedios florales curan, no porque ataquen la enfermedad, sino porque inundan nuestros cuerpos con las bellas vibraciones de nuestra naturaleza superior, en cuya presencia la enfermedad se disuelve como la nieve bajo la luz del sol. No hay auténtica curación a menos que haya un cambio en los puntos de vista, paz en la mente y felicidad interior.” Edward Bach. Por Ps. Bárbara Mandiola B.
Psicóloga Transpersonal
Terapeuta Floral Bach - Saint Germain
Adultos y Niños
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